20 de febrero de 2009

Vida y muerte

Mis piernas temblaban, no podía concentrarme, estaba francamente nerviosa.
Con lágrimas en los ojos esperé el momento de la verdad: su corazón late, 167 pulsaciones por minuto. Y entonces las lágrimas fueron de alivio, de alegría, de esperanza, de confianza.
Y poco a poco el día se fue pintando de colores, de llamadas, de mensajes, de cariño. Muchos corazones, más conscientes que nunca de su latido, se unieron al ritmo de la vida.
Y así, con muchos corazones latiendo, con la certeza de que hay vida dentro de mi vientre, también apareció el recuerdo de aquélla primera vez que supe que había un latido de vida dentro de mí. Ese latido ya no está, ha dejado espacio para uno nuevo.
Y hoy, súbitamente, más juntas que nunca, vida y muerte se han manifestado.
Honro la presencia de quien se ha ido ya. Celebro la vida que está llegando. Y, diminuta, me dispongo de nuevo al misterio.

BIENVENID@!!

4 comentarios:

Claire dijo...

Mi querida Humming, celebro feliz contigo este nuevo latido, se me enchinó la piel ayer cuando me lo dijiste y ahora al leerte, se me escapa una lágrima. Tú honras la presencia de esta nueva vida en tí y yo a su vez, te honro a tí por ser quien eres.

Salamandra dijo...

Yo también me conmoví al leerte, sí mi humming, vida y muerte más cerca que nunca, y tu, diminuta después de tantas cosas, y sin embargo noto una gran fuerza en tus palabras y una gran ilusión. Yo te admiro muchísimo¡¡

un otro dijo...

bienvenida, bienvenido a un lugar queva haciéndose tuyo

Implicada dijo...

felicidades!!!!,

me atrevo a felicitarse sin conocerte mucho,

pero como diría una amiga,

y después de la muerte ¿qué hay?
la vida...