5 de febrero de 2009

Las estrellas de la noche...

4 de la tarde del 31 de enero. Calixtlahuaca, Edo. de México. Telescopios siendo armados cuidadosamente por decenas de voluntarios que han decidido compartir sus conocimientos. Muchos de ellos vienen acompañados, esposas, hijos, hermanos, sobrinos, suegros. Todos con la emoción de empezar con el evento, y a la vez con la incertidumbre de qué pasará. 



Con el templo del Dios del Viento como escenario, el sol lentamente iba pintando el cielo de naranja mientras que la luna y Venus poco a poco iban siendo visibles en un cielo dispuesto a ser el protagonista de la noche. 


Allá, afuera, miles de personas acudían al llamado, a la promesa de encontrar a través del lente de un telescopio, la brillante luz de una estrella o la hermosa silueta de la luna y sus cráteres. 


Y empieza la fiesta!! Cientos de personas movidas por la curiosidad, por la sed de conocimiento, por la ilusión, llenan poco a poco el espacio. Y junto con esas personas, el espacio se llena también de preguntas, de exclamaciones de sorpresa y maravilla, de ojos abiertos con la sopresa de mirar por primera vez, de cerca, el cielo. 

Durante un buen rato, no había nada más atractivo que la luna, una luna de tonos amarillentos. Pero poco a poco, la curiosidad fué llamando la atención a otros objetos: Venus, la nebulosa de Orión, la doble de Perseo, Sirio, las Pléyades, Saturno.

12,000 personas, calculan. Niños, adultos, bebés, jóvenes, ancianos, sumando 12,000. 12,000 entusiastas dispuestos a permanecer horas de pie esperando su turno para ser testigos del espectáculo. 12,000 curiosos. 12,000 pares de ojos acostumbrados ya a la obscuridad y listos para observar cuanto objeto les regalara el firmamento. 

Las horas pasan, el frío se siente cada vez más, los Astrónomos empiezan a sentir el cansancio y el hambre, y la gente sigue llegando. A las 11 de la noche todavía hay más de mil personas haciendo fila. El tiempo apremia, se hace cada vez más necesaria la intervención del equipo de Logística. 

A la una y media de la mañana ha entrado ya el último grupo de 20 personas. El silencio es cada vez mayor, los telescopios vuelven a sus cajas, no sin antes mostrarnos a Saturno y sus espectaculares anillos. 

El evento llegó al final. 
¿Y las estrellas? Las 12,000 personas que estuvieron ahí reunidas para voltear la mirada al cielo. Las decenas de astrónomos que estuvieron ahí para compartir sus conocimientos. Los familiares y amigos que estuvieron ahí compartiendo la emoción, la comida, el frío, la organización, la adrenalina. Y por supuesto el cielo que, como todas las noches, estuvo ahí. 

2009. Año Internacional de Astronomía
www.pleiades.org.mx

2 comentarios:

Mond dijo...

Yo iba a ir a Teotihuacán pero tuve un problema personal y ya no pude ir. Por eso te agradezco que hayas compartido esto conmigo.

Un abrazo.

Claire dijo...

Saturno? no manches! que maravilla! Que regalazo te diste al ir y maravillarate con todo esto.