3 de noviembre de 2008

Un momento con JM


Sí, sólo un ratito contigo basta para que mi vida entera empiece a transformarse. Cada vez que me miras a los ojos y me dices "IA" confirmo que nuestro vínculo se ha ido fortaleciendo desde que entraste a mi corazón y a mi vida.

No olvido aquél obscuro día en que mi corazón estaba profundamente herido y temeroso de salir al mundo, a ese mundo que en cada momento me recuerda mi gran pérdida. Ese día supiste lo que estaba pasándome, rodeaste mi brazo con el tuyo, recargaste tu cabeza en mí y volteaste a mirarme con esos ojos que me gritaban "Te entiendo, aquí estoy". Justo cuando tus ojos se cruzaron con los míos mi corazón dió un vuelco. Ese día se ha quedado tatuado en mi memoria, y cada vez que empiezo a extrañarte tanto me consuelo recordando tu mirada, tus bromas, tus juegos, nuestros recuerdos.

Gracias, mi chiquito hermoso, por invitarme a tu mundo y confirmarme que soy parte de él. Gracias por jugar conmigo, por reírte, por compartirme tus temores, por escuchar mis dolores. Gracias por invitarme a recordar mi pasado y compartirlo contigo, gracias por cuestionar mucho de lo que digo y hago. Gracias por confiar en mí y abrir tu corazón para que pueda asomarme por un momento. Gracias por echarte un clavado conmigo y hacer piruetas en el agua.

¿Sabes que eres un ancla que me obliga a amarrarme a la vida?
Pues sí, el tiempo contigo es una cadena que me atranca a la vida. Un momento contigo, corto o largo, nunca es suficiente para llenarme de tu sensibilidad y desear que cada segundo que comparta contigo sea suficiente pretexto para fortalecer nuestro lazo.

2 comentarios:

Claire dijo...

Entiendo perfectamente y comparto contigo el amor incondicional con un sobrino. El mío, también ha sido un ancla que me aferra a la vida, me enseñó a amar y entender a los niños; aprendí de él su inocencia y ternura. Me llena de alegría que vivas estos momentos con JM y también te digo que seguro, eres muy importante en su vida. ¡Vale la pena seguir adelante con él y para él y todo lo que venga!

Salamandra dijo...

Para mi el ancla son mis hijos, con su espontaneidad, su manera tan fresca de ver la vida, con esa presencia tan rica¡¡ También amo a mis sobrinos, me siento más permisiva con ellos al no tener la responsabilidad total. Estas personas me iluminan el día, los meses, la vida¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡