8 de marzo de 2009

Casa vacía...

Estaba en 4o de primaria cuando llegamos a vivir ahí, era febrero de 1983. Una casa enorme, con muchas puertas y ventanas hacia el interior, y pocas hacia afuera. Techos muy altos y paredes gruesas. Paredes que fueron testigos de mis úlitmos años de primaria, del difícil cambio a la secundaria, de una prepa eterna y tortuosa, y de la emocionante transición a la Universidad. Esas paredes también fueron testigos de mis primeros novios, de mis primeros besos, y de mis primeros amores frustrados. También ahí aprendí a ser adulta, a ganarme mis primeros salarios, incluso ahí fue mi primer consultorio.

Dejé de vivir ahí hace ya casi 10 años, pero la seguía sintiendo mi casa. Dejó de ser mía hace un par de años, cuando ir allá no era más un refugio o un escape, cuando ir allá implicaba salir desgastada, frustrada, ya no renovada y alimentada por el amor.
Esa casa ha cumplido su ciclo, esa casa estuvo ahí, con sus gruesas paredes y sus techos muy altos, para resguardarnos de todo. Ahora son habitaciones vacías que alguien más empezará a llenar.

Ayer, esa casa quedó completamente vacía. Uno a uno, muebles, cajas, hasta el piano, salieron por la puerta grande, para no volver más.

Desde ayer, no hay ninguna razón más, no hay pretexto para visitar esa enorme casa. Desde ayer, esa casa de la que me despedí hace casi dos años, ya no es mi casa, ni la de mi mamá.

La casa se vació, y los recuerdos me los traje, uno a uno, todos juntos.

3 comentarios:

Marciana dijo...

Recuerdos, historias, vida... ciclos que terminan y anuncian ya a otros que empiezan, que vienen. Te abrazo y te acompaño en los que se cierran, en los que se abren, en los que vienen y como siempre, acompañarte es un privilegio, una fortuna, un regalo.

Salamandra dijo...

ME IMAGINO A ESA CASA VACIA Y A TI LLENA DE VIDA¡¡ TE QUIERO

Claire dijo...

Lo que son las cosas: ¡ahora tu casa está llena!