28 de enero de 2009

Ráfaga de vida

Todavía en el silencio de tu existencia, ahí donde sólo habita el misterio, me has llenado de vida. Súbitamente, me has inundado de ganas, de risa, de fuerzas. Ahí, desde la obscuridad que hoy te rodea, me has dado luz. 

Es sólo gracias a tí que llega una ráfaga de vida, arrasando todo, inundando todo. Y así, arrasada e inundada, toda yo quiero volver a construir, a retomar lo olvidado, a hacer espacio. Así, con esa ráfaga de vida, he tenido fuerzas para volver a empezar, para deshacer el espacio de Leonardo, para trabajar al ritmo de antes, para volver a excederme en el ejercicio, para levantar el rostro y descubrir de nuevo tantos colores. 
Así, con esa ráfaga de vida, vuelvo a llenarme de un fuerte SI.
Gracias, infinitas gracias, por inundarme de vida...

5 comentarios:

Claire dijo...

¡Celebro contigo esta ráfaga que te inunda de vida otra vez!

alejandro marván dijo...

Celebro y sueño el instante que hoy nos abraza... celebro y sueño con la consciencia con la que me has enseñado a celebrar y soñar y volar y llorar cuando así la vida dicta. Apuesto contigo, apuesto porque estar contigo, soñando y llorando, volando o en tierra, soñar contigo, estar contigo, es siempre un privilegio por el que apuesto hoy, mañana, siempre.

alejandro marván dijo...

No soy matapulgas, soy marciana escribiendo desde la dirección desde matapulgas...

Salamandra dijo...

Te leo con fuerza,como si la ráfaga estuviera llena de movimiento, de transformación, de lo que tú eres en escencia¡ qué gustazo poder leerte de ésta manera¡¡

Implicada dijo...

Me suena que está ráfaga no es como aquellas que se van, sino como las que se sumergen en la piel insesantemente.

Saludos