
Hoy una voz diferente contestó el teléfono. Me preguntó por mi descanso de anoche, por mis horas de ejercicio, por mis planes de viaje, me prometió contarme sobre un proyecto nuevo.
Extrañaba tanto esa voz, ese volumen de voz, esa risa haciendo bromas. Extrañaba tanto sentirme tranquila, incluso contenta, de escuchar esa voz. Tenía año y medio sin escucharlo, y añorando tanto que llegara el día en que pudiera escucharlo con nitidez, con claridad, con fuerza... con vida.
Hoy la voz del otro lado del teléfono me ha obligado a recordar, y vienen a mi mente imágenes de un hombre fuerte, capaz, orgulloso de sus hijos, creativo, siempre con proyectos nuevos rondando su mente. Y también vienen recuerdos de cuando podía soltarme, saberme sostenida por él, apoyada, recuerdos de cuando tenía la certeza de que él siempre estaría ahí para apoyarme, para ayudarme a salir de algún aprieto. Hoy esa voz detrás del teléfono me ha obligado a tener esperanza, a ver una luz al final del túnel.
Hoy esa voz me ha hecho llorar un llanto hondo, intenso, prolongado. Y por primera vez después de tanto tiempo, el llanto ha sido de esperanza.
Mario Vargas Llosa (1936-2025)
Hace 11 meses

3 comentarios:
Que gusto me da leer esto! Se me nublan los ojos de lágrimas por la esperanza que siento junto contigo. Ojalá se a una buena señal en todo este doloroso proceso. Que lindo levantar el teléfono y escuchar lo conocido, seguro era algo que necesitabas mucho. Saboréalo y grábalo en tu experiencia. Te quiero mucho.
Año y medio contabilizado en días, minutos o segundos puede ser una eternidad, sin embargo ahí está de repente, cuando menos te lo esperas. Qué grata sorpresa, me emociono contigo y bienvenida la ESPERANZA¡¡
Pues agarrémonos fuerte a esa esperanza, a esa voz. Y ojalá pronto podamos celebrar esa vuelta a la vida.
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