27 de octubre de 2008

Cuando las palabras no alcanzan...


Llevo una semana buscando las palabras exactas, intentando armar párrafos llenos de sentido, y mi misión ha fracasado. No tengo muchas palabras, no las he encontrado, al menos no las que quiero, aquéllas que describen la experiencia completa. Todas las que encuentro son palabras definitivas, de esas que al intentar nombrar algo lo dejan paralizado, estático, congelado, finalizado. Y tampoco quiero quedarme en el silencio, en ese silencio que huele a vacío, a indiferencia.

Me rindo! No hay de otra, si quiero que me leas tendré que recurrir a las palabras. Por favor, léelas despacito, sin prisa, sílaba a sílaba, como si al leerlas me ayudaras a que la experiencia siga asimilándose, a que la experiencia no tenga punto final. Lee cada una de estas palabras con la consciencia de que se han quedado cortas... al menos para esta semana.

Gente, gente por todos lados, rostros conocidos con nombre e historia, otros tantos que me resultaban familiares pero no lograba recordar el nombre y su historia. Otros rostros completamente nuevos. Y ahí estoy, sentada frente a dos pequeños grupos, miro los rostros y prácticamente todos son conocidos. Y de pronto ahí están sus historias como terapeutas, sus historias con sus pacientes. Y ahí estoy yo, escuchando sus historias e intentando ser de utilidad, intentando recurrir a todo lo que sé (y a lo que no) para intentar alumbrar otros senderos de su camino como terapeutas. Qué gusto saberme reconocida por mis ex-alumnos, qué gusto saber que confían en mí, qué gusto saber que he dejado huella, qué gusto reencontrarlos...

Gracias queridos Maestros, gracias Guy Pierre, Mónica, Paco, Anita, Carmen, por dejarme ocupar un lugarcito del otro lado, de ese lado donde todos escriben lo que ustedes dicen, de ese lado donde siguen surgiendo preguntas, y donde puedo admirarlos y seguir aprendiendo...

Una comida deliciosa, alitas y costillitas BBQ cocinadas en el norte de la ciudad, y traídas directamente hasta mi cocina, listas para servirlas a mis amigos. Lo sé, Mamá, sé que lo haces porque me quieres, sé que has querido ayudar, pero sé también que esta vez guisaste para ellos, para estas personas que quiero tanto y que han acompañado amorosamente mi dolor...

Comida, ruido, plática, reclamos, risas, humo. Mi casa se llena de voces, de rostros, de historias, de MI gente. Me gusta tanto recibirlos en mi casa, me gusta tanto que traigan tanta vida a cada rincón de mi casa, me gusta que les guste la comida, me gusta que les guste el helado. Dejen de sentirse COMO en casa, esta ES su casa y son bienvenidos siempre...

Mi querida Salamandra, qué bien haberte visto de nuevo, qué bien volver a escuchar tu risa. Tu presencia, bastante breve por cierto!, me ayuda a ser consciente de cuánto te extraño y cuánto deseo platicar largo y tendido contigo...

Gracias, mi querido pelirrojo, por ser suficiente motivación para nadar como enajenada y retomar el ritmo para volver a ejercitarme...

Mi Consen, como siempre un rato contigo (breve o no) es un placer, me ayudas a aterrizar, a ver las cosas de otra forma, a divertirme como enana riéndonos de nuestras bromas. ¿Sabes cuánto te quiero? Ojalá...

Carmen, gracias!! No tengo otra palabra para tí, gracias por ser mi Maestra, por ser a ratos una fuerte inspiración, gracias por interesarte en mi historia, estoy especialmente agradecida por hacerme saber que, cada vez que nuestras miradas se cruzan, nos acercamos mucho más.

Un rico quesito, jamoncito, cervezas, tequilas, una larga noche de amigas. Aquí sí, sin palabras, adivínenlas ustedes, estoy segura de que sabrán... TIU TIIIUUUUU!!...

Corazón, gracias por el thé y el rico pastelito. Gracias también por escribirme enmedio de una larga noche de trabajo, gracias por acompañar mi semana con una presencia sutil, suave, respetuosa, a veces silenciosa. Esa también es una generosa manera de hacerte presente...

Una hermosa obra de teatro, el sol que se oculta casi sin que me dé cuenta, fotos con Pumba y Skar. JM y AR son los protagonistas de la tarde, llenan mi vida de abrazos, de palabras, de música, de risas, de complicidad. Gracias JM, noto tu mirada cada vez que nos encontramos con un bebé, sabes que me duele, y sé que me acompañas con tu curiosidad y tu mirada. AR, sabes que te amo profundamente y que tus abrazos y besos hacen que mi corazón se ponga blandito...

Mi Poggibonsi, estás presente en cada minuto de mi vida, te piense o no. Sé que a veces no es fácil comunicarnos, sé que nos lastimamos, pero también sé que detrás de las palabras, del silencio, de la compañía, de las sonrisas, de las miradas, de la piel, hay un amor profundo...

Sí, te he hecho leer mucho, y sin duda me he quedado corta con las palabras. ¿Esto ayuda a que tengas una idea de la semana que tuve? Ojalá... el resto, imagínatelo, intúyelo, antójatelo, rellénalo con las palabras que a tí se te ocurran. Estoy dispuesta a leer tus palabras, como lo has hecho con las mías...

4 comentarios:

Marciana dijo...

Si, alcanzó a saborear, a intuir, a llenarme un poquito de esta semana tuya... te leo y sonrío, aún cuando una lágrima se escapa (de amor y gusto también) no paro de sonreír. Me gusta saberte querida, abrazada, llena de gente, de amor...me gusta ser parte de algunas de estos sabores y colores, de estas lágrimas y risas, de estas preguntas vivas, de alguno de estos regalos que la vida te dio y tu recibiste (generosamente, como siempre)... y si, claro que si: extraño los tequilas y las risas que me perdí, pero que sabiéndolas, aún cuando las palabras sean cortas o fijas: sin duda logro disfrutar. Te quiero profundamente.

Claire dijo...

Siempre te leo con mucho placer, esta vez te siento llena de energía para todos lados. No sé si te quedas corta en palabras, pero en sentimientos no. No sé si te faltó nombrar a alguien, pero me encanta ser nombrada por tí como parte de TU gente. Sí! Considérame de tu clan, tribu, familia. Aqui estoy, dispuesta a seguirte leyendo, acompañando y compartiendo nuestras vidas.

Cosette dijo...

Hummingbird:
Sólo me queda decirte que escribes padrísimo. Por eso y muchas cosas más yo te admiro.
¡Espero verte pronto!

Salamandra dijo...

Te leo y me voy haciendo la película de tu semana, te imagino rodeada e gente que tiene la suerte de reconocer en tí a un ser humano especial. Me emociono al ver mi nombre que figura entre tu gente, siento que mi cariño por ti es correspondido. Breve el momento, tienes razón, sin embargo lleno de complicidad, de risas, de confianza... A mi también me faltó tiempo.. Lo encontraremos¡¡¡ Mil besos