11 de agosto de 2008

Mujeres...


No había tenido tiempo de escribir sobre esto, y así ha estado bien, porque he tenido oportunidad de leer sus múltiples "Gracias!" y de entender mucho mejor.
No entendía lo que había sucedido, tuve poco tiempo para asimilarlo, pero regresé ese domingo con cierta nostalgia, con la nostalgia del viajero que se aleja poco a poco del pequeño poblado que acaba de conocer, y al que quisiera regresar una y otra vez. No, no era igual que otras veces, en esta ocasión de verdad me dolía que se acabara.
Y hoy lo entiendo, también ha sido significativo para ustedes, lo puedo intuir en cada una de sus palabras.
Yo también tengo muchos "Gracias".
Gracias por la compañía, por el silencio, por el espacio para mí sola, por el respeto a mi silencio, por acompañar mis lágrimas con las suyas, por las lecciones de cremas y demás artículos de belleza, por el pedacito de familia compartido, por enseñarme a recibir, por entrar al mar conmigo y sostener mi miedo, por la habitación compartida, por las confesiones, por el cuidado, por las blusas!
Gracias por contribuir con todo esto, a sanar la herida.

2 comentarios:

Marciana dijo...

Si...
Fue significativo creo que para todas...
era importante creo que para todas...
Hay que decir GRACIAS una y mil veces por ello, por tanto...
Caminar despacio duele a ratos, avergüenza a ratos. A veces la gente se da cuenta y quema, otras me voy quedando atrás y simplemente lo acepto y en silencio se me escapa una lágrima. Otras más entiendo que así es y no hay nada que hacer: me toca andar despacio en un mundo que va rápido. Pocas veces ser acompañada en mi paso lento se transforma en una experiencia tan conmovedora, tan cómplice, tan sencilla. Pocas veces sentir al otro bajar el ritmo para ir conmigo es tan abrazador y sanador como lo fue aquella tarde junto al mar. Créeme que ese momento quedo tatuado como medicina en mi alma, abrazando cada una de las cicatrices que en ellas y en mis piernas guardo. GRACIAS una y millones de veces por detenerte y andar despacio conmigo.

Claire dijo...

Me atrevo a hablar por todas: estuvimos contigo desde todo el amor que te tenemos. Gracias a tí por haber ido a nuestra ya clásica reunión de amigas en donde hemos tenido momentos muy felices, pero también estamos para compartir lágrimas y dolor. Nada mejor que compartirlo acompañadas.