23 de enero de 2008


Acabo de saber que te ausentarás por unos días. Sé que se trata de trabajo, y en estos momentos y en nuestra situación el trabajo es una bendición bienvenida. Pero se ha quedado un hueco en mi corazón, no te has ido y empiezo a extrañarte. No te has ido y empiezo a sentirme perdida. Y esto es mucho más intenso que otras veces...

Esta vez me siento más vulnerable que nunca. Siento que llevas contigo, aparte de tu equipo de trabajo y de tu entusiasmo por enfrentar este reto, mi brújula.

Sí, te necesito. Te necesito mucho más que otras veces, te necesito cerca. Y tengo consciencia, esta vez dolorosa, de que necesito más que nunca sentir tu mano sobre mi vientre, con esa mirada silenciosa y cierta de que todo estará bien.

3 comentarios:

Ingrid dijo...

¡Pero si ustedes se van con él!

Los lleva a donde quiera que vaya, se comparten el uno al otro y con el que viene.

No te quedas con un hueco, te vas con él y él se queda...

Allegra dijo...

Entiendo tu vulnerabilidad, en especial en estos momentos en que la presencia del maestro es tan importante. Sabes, a través de todos los comentarios que has hecho acerca de él lo he aprendido a conocer y a apreciar mucho más. Ese bebé tiene mucha suerte de los padres que le tocaron. También aprovecho para avisarte que de momento la caja seguirá dando ideas, así que continuaremos nuestra travesía. Besos a los tres.

Claire dijo...

Me recordaste el cuadro de Remedios Varo de la Despedida, me encanta y me parece hermoso porque aunque se alejen ésas figuras...siguen juntos!