28 de septiembre de 2007

Reirme...

Hace ya algunas semanas que he estado pensando en esto (qué raro, otra vez pensando y pensando y un buen día lo plasmo y ya, jaja!) y hoy quiero compartirlo...
MUCHOS de mis momentos "Ajá" han sido con una risa espontánea, de esas que salen del corazón (y de la panza, y de los pulmones, y de la garganta, y de los ojos).
Justo ayer le decía a un amigo que disfruto mucho reírme con él, y disfruto también reirme con mucha gente. Ultimamente me he sentido mucho más capaz y abierta para hacerlo, e incluso mucho más abierta a provocar sonrisas y risas en los demás. Y me gusta ser así, me gusta estar sensible a las cosas sencillas que pueden causarme risa, e incluso disfruto bromear con la gente cercana y provocarles una sonrisa.
Disfruto particularmente las risas de mis alumnos cuando hago alguna broma, especialmente cuando hago una broma sobre mí misma.
Las risas de los niños, especialmente de los niños que más quiero, son particularmente sanadoras. Me conmueven profundamente los niños que pueden reírse a carcajadas durante largo tiempo, y que incluso pueden contagiar esa risa.
La risa con mis amigos es de lo mejor que puede pasarme, compartir un "chiste local" y voltear a mirarnos, y saber de qué estamos acordándonos, y reir a carcajadas... y volver a mirarnos y volver a reír... y volver a mirarnos y no poder parar de reir (especialmente cuando el lugar no es el adecuado para estarnos riendo tanto, jaja!).
Disfruto mirar a otros reírse, no importa quiénes. A veces me gusta deterneme en un lugar concurrido y mirar a la gente, sólo mirar, e intentar adivinar de lo que hablan, las emociones que transmiten. Y mientras hago eso puedo descubrir risas secretas, risas de complicidad, de diversión, de comprensión, de cariño, de confusión, de amor.
Y son las risas de amor las que más disfruto y valoro en mi vida. Me gusta saberme capaz de bromear con mi pareja, de reírme de él teniendo la certeza de que entenderá que no es burla sino un pretexto para reírnos juntos. Me gusta reírme de mí con él, teniendo la certeza de que no se burla de mí, sino que le divierte saberme imperfecta. Me gusta juguetear con él y mirarlo a los ojos mientras ambos nos reímos a carcajadas. Y me gusta particularmente su mirada cuando tengo una ocurrencia y la digo espontáneamente, y encuentro una mirada llena de una mezcla de sorpresa, de juego, de diversión, de complicidad, ... y de amor.
Agradezco todos esos momentos de risa compartida, que traen consigo un rico "Ajá...jajajajajaja".



Ojalá este video los haga reírse un poco...

4 comentarios:

Allegra dijo...

Primero que nada, bienvenida a la blogósfera, una nueva adicción, je, je. Si hay algo que disfruto contigo es reír, reír a carcajadas, de las cosas más simples. Considero que tu sentido del humor es maravilloso y muy atinado según las situaciones así que deseo que sigamos compartiendo esas carcajadas que son como la cereza del pastel en nuestra amistad. Te quiero.

Ingrid dijo...

La risa es sanadora, la risa de los niños es única, como que ríen sin inhibiciones, al contrario de los adultos... es un buen aprendizaje, la risa como estrategia didáctica.

Claire dijo...

Disfruto enormemente reirme contigo ¡Gracias!

Marciana dijo...

Jajaja...jajajaja...si, reirse es medicina...antes de morir mi papá me dijo eso: aprende a reirte, no es extraño que lo haya dicho, vengo de una familia de cómicos, mi familia sabía reir y vivía riendo, así es que me parece que ha papá le preocupaba mi eterno tono melancolico. Hoy, algunos años después, he aprendido lo sanador de mi risa, sobre todo y principalmente cuando me río de mi misma. Ojalá podamos compartir más momentos de carcajadas.